El desdoblamiento léxico o la doble mención del género masculino y femenino en un texto es una tendencia que resulta innecesaria y que sólo ha traído complicaciones, comentó Silva Peña-Alfaro, consultora en lingüística aplicada e integrante de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM).
En entrevista al término del curso taller Corrección de estilo, impartido a estudiantes y docentes del Departamento de Letras y Lingüística de la Universidad de Sonora, añadió que lo anterior así ha sido determinado por las propias academias de la lengua, y también por quienes se dedican profesionalmente a la corrección de estilo.
“Desde mi punto de vista, el género masculino es el género no marcado del español que sirve para amparar género femenino y género masculino; entonces, me parece que la liberación femenina o la visibilización de la mujer no se logra mediante estos elementos gramaticales que causan más problemas de lo que pretenden ayudar”, añadió.
Cuestionada sobre la posibilidad de que esta práctica con el paso del tiempo sea aceptada por las academias debido al uso cotidiano, recordó que “la lengua funciona de acuerdo con sus propias leyes internas que están pugnando entre los cambios y las formas más propias de la lengua y entonces realmente no sé qué va a pasar… creo que predominará la sabiduría y que la gente entenderá que procuramos usar un español más acorde con las necesidades de los hablantes” subrayó.
Acerca del curso, Peña-Alfaro comentó que del 2 al 6 de septiembre impartió esta actividad para que personas dedicadas a la corrección de estilo, o interesadas en ello, actualizaran sus conocimientos sobre esta práctica enfocada a la corrección y cuidado de los textos.
“El corrector de estilo tiene un papel fundamental que desgraciadamente no se valora por el mercado porque es una actividad profesional muy delicada que debería considerarse en todo texto, ya sea impreso o digital” indicó.
El curso se dividió en dos módulos, uno fue titulado Hasta dónde corregir, en el que se vieron aspectos elementales de ortografía, y algunos más complejos como saber hasta qué límite deben hacerse las correcciones; sobre este último punto, señaló que esta complejidad se resuelve con el principio de corregir, pero no desvirtuar el texto original del autor.
El segundo módulo se llamó Más allá de la corrección idiomática, y con esto “nos referimos a situaciones en las que el corrector comprende que no debe aplicar la normatividad a ultranza, sino que debe tener un criterio para saber hasta dónde corregir y hasta dónde aplicar la normatividad y cuándo se hace a un lado para cumplir con la misión comunicativa del documento en cuestión”, explicó.