En 1978, el Consejo Directivo de la CANIEM acordó la creación del Premio Nacional Juan Pablos al Mérito Editorial con el objetivo de promover el reconocimiento público y estimular el mérito editorial de un editor o promotor de libros o publicaciones periódicas.
De Juan Pablos y su obra
Desde 1533, fray Juan de Zumárraga, primer obispo y arzobispo de México, inició las gestiones para traer una imprenta y un molino de papel. Durante los años que transcurrieron antes de la llegada a México de Juan Pablos, en 1539, no se conoce con certeza ningún impreso, aunque se menciona en algunas referencias bibliográficas: en 1532 fray Juan de Estrada o de la Magdalena imprimió la Escala Espiritual de San Juan Clímaco (que también ha sido atribuida a Juan Pablos) la cual no ha sido encontrada hasta la fecha y tampoco existe una prueba o un dato firme que compruebe su existencia.
Para todos los efectos, Juan Pablos es el primer impresor de oficio en tierra mexicana. Su apelativo es la castellanización de su nombre verdadero: Giovanni Paoli. Nació en Brescia, Italia, y el 12 de junio de 1539 firmó un contrato con su apoderado Juan Cromberger, impresor sevillano, para regentear la primera imprenta en suelo americano.
Una vez concluido el contrato con Cromberger, Juan Pablos solicitó y obtuvo del virrey De Mendoza el privilegio exclusivo para imprimir en Nueva España, contando seis años a partir del 14 de julio de 1548. Tiempo después, en 1554, Luis de Velasco refrendó este derecho por cuatro años más.
Su nombre se pierde hacia el año de 1560, coincidiendo con un decreto del rey de España, que dispuso que “el arte de la imprenta se usare y ejerciere libremente en esta tierra”.
Los libros más antiguos impresos por él son: Breve y más compendiosa Doctrina Cristiana en lengua Mexicana y Castellana que data de 1539; Manual de adultos, de 1540, y la Doctrina breve, de 1543.
La CANIEM ha querido recoger el nombre de Juan Pablos con un doble motivo: como un reconocimiento al primer hombre que abrió la puerta de la cultura impresa en México y también a los editores de nuestros días, que –como Juan Pablos en su época– cultivan los mismos surcos de sabiduría, arte, erudición y progreso con su trabajo.
El Premio Juan Pablos es universal desde su concepción: una presea de acendrada mexicanidad, como el mismo Juan Pablos que, siendo italiano y contratado en España, fue quien produjo las primeras obras impresas en Nueva España y que, muy probablemente, sean las primeras publicadas en América.
La convocatoria para el Premio Juan Pablos al Mérito Editorial es enviada cada año a todos los asociados, a finales de julio. De esta manera se reciben las propuestas de las personas que se consideran dignas de recibirlo. El Consejo Directivo de la CANIEM puede declarar desierto este premio sin menoscabo de su valor.
El premio se da a conocer en la primera quincena de octubre y es entregado en el marco de la celebración del Día Nacional del Libro, en noviembre.
En los próximos números realizaremos una entrega especial denominada Rumbo al Premio Nacional Juan Pablos al Mérito Editorial, con la que invitamos a nuestros socios y amigos editores a participar en tan prestigioso premio.