Aunque el nuevo presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), Juan Luis Arzoz, percibe un mercado "vivo", en constante expansión, hay un aspecto dentro de la cadena del libro que apremia: la disminución de librerías.
"Lo que queremos es que crezcan las librerías, que son la salida de la producción. Que haya en todos los municipios y en todas las ciudades y poblaciones (de la República). Eso para nosotros es bien importante", señaló.
Elegido en marzo para retornar a un cargo que ya ocupó hace una década, Arzoz, en el marco del Día Internacional del Libro, enumera cambios importantes dentro del sector, como la irrupción de los contenidos digitales -mediante ebooks y audiolibros- y un crecimiento en los esfuerzos por capacitar a todos los actores de la cadena.
También percibe un repunte en la producción editorial desde dos frentes: la literatura infantil y juvenil y el catálogo generado por universidades, así como la proliferación de ferias, lo cual ha llevado, considera, al declive de los puntos de venta.
"De alguna manera, las ferias están sustituyendo a las librerías, y la idea es crear librerías fijas en todos los lugares", sostuvo.
A lo largo del territorio mexicano existen 2,795 puntos de venta, principalmente al por menor, según datos del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Lo que equivaldría a un punto de venta por cada 40,000 habitantes.
Esta situación, que preocupa a la CANIEM, es compartida por la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados, que impulsa una iniciativa para promover la tasa cero del IVA para librerías.
A decir de Arzoz, también ingeniero y presidente de la Fundación Santillana, lo anterior les permitiría usar la devolución del impuesto para adquirir nuevos fondos editoriales o realizar proyectos de expansión y mejoramiento de sus espacios. "(Las librerías) están obligadas a pagar de sus ganancias el IVA, entonces los están ahorcando y eso no permite que puedan reinvertir, y eso está afectando el tema de la lectura", aseguró.
Por su parte, el diputado Sergio Mayer, presidente de dicha Comisión, indicó que esta iniciativa forma parte del proyecto de reforma a la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro que el órgano legislativo prepara, y para el que realizó un par de mesas de trabajo en las que participaron el escritor Alberto Ruy Sánchez; Rodrigo Pérez Porrúa, presidente de la Asociación de Librerías de México, y el ex presidente de la CANIEM, Carlos Anaya Rosique, entre otros.
El proyecto, que Mayer busca subir al pleno antes de que termine el periodo actual —mas no antes de recibir el visto bueno de la industria—, también contempla establecer el plazo original de 36 meses de garantía para el precio único del libro. Así se evitaría la competencia desleal entre librerías, al garantizar que los libros tengan tiempo suficiente para ser transportados de un lado a otro del país y que puedan llegar costando lo mismo que en su lugar de origen, destacó en su momento Carlos Anaya Rosique (Reforma, 28/02/2019).
"No quiere decir que el precio tenga que durar 18 o 36 meses. Tú, como editor, como dueño del producto, lo puedes mover cuando quieras. Eso es bien importante que se entienda", precisa Arzoz, "es tu libro, tu precio; es todo tuyo. No es fijo para toda la vida".
Por su parte, Mayer Breton subrayó que también propondrán un nuevo estímulo fiscal para las editoriales. "Así como existe Eficine, Efiteatro o Efiartes", "en donde puedan tener también un apoyo, un estímulo, para las nuevas personas que quieran editar sus libros. Vamos a buscar la posibilidad de que tengan también ese apoyo en la parte editorial".
Arzoz compartió que, al igual que hace diez años, buscará que la CANIEM trabaje muy de cerca con las instancias gubernamentales vinculadas al libro y la lectura, como las secretarías de Educación Pública y de Cultura, así como con el sector alternativo, como la recién creada Liga de Editores Independientes, con quienes ya se ha reunido.
Todo en aras de favorecer un medio muy activo, con retos diversos y amplias posibilidades de seguir creciendo. "Es una industria viva que está funcionando y tiene que crecer", señaló.
* Con información de Israel Sánchez / Reforma