Ante la reapertura de negocios como parte de la reactivación económica y la “nueva normalidad”, distintas librerías se enfrentan a la situación de reabrir sus puertas a los clientes y la incertidumbre ante los nuevos protocolos a seguir. Desafortunadamente el futuro no es alentador, se estima que un 50% de las librerías independientes no podrá reabrir después de la pandemia según cifras de la Asociación de Librerías de México (ALMAC).
El cierre de establecimientos y la crisis económica causada por la pandemia del coronavirus agudizan la difícil situación que ya enfrentaba la industria editorial, poniendo en riesgo de quiebra entre 60 y 70 sellos. Frente a esta circunstancia la Red de Librerías Independientes (RELI), ha tenido que luchar por resistir a la crisis de COVID-19. Las cifras no son muy esperanzadoras: el 70 % de las librerías asociadas a la RELI (que hoy en día cuenta con 65 afiliados, lo que se traduce en más de 400 puntos de venta) afrontan graves problemas ante la caída de ventas, declaró Claudia Bautista, presidenta de la RELI. "Lo complicado todavía no es ahorita. Durante el cierre toda la dinámica está tergiversada para todo mundo, pero ahora que empieza el regreso paulatino en algunas ciudades se verá la nueva situación económica en la que quedaron muchas familias”.
En México, la comercialización de libros representa una facturación mayor a los 9,000 millones de pesos al año (más de 402 millones de dólares), según la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM). Tras el cierre de las librerías quedará un espacio irremplazable pues además de ser puntos de encuentro entre lectores y escritores, los círculos de lectura, el préstamo de libros, presentaciones, conferencias, eventos artísticos y sociales, son centros culturales en donde se comparte el conocimiento.
Librerías de gran tradición y valor en la Ciudad de México ubicadas en Coyoacán (como es el caso de librería anticuaria El Tomo Suelto), ante la imposibilidad de seguir sosteniendo los gastos esenciales, se vieron obligadas a cerrar sus puertas y rematar o regalar su mercancía para rescatar de última instancia un poco del enorme acervo que tenían en su poder, situación que dejó en evidencia diversas realidades duras de asimilar: el libro no es un bien de primera ni de segunda ni de tercera necesidad; las editoriales y quienes las promueven viven al día. La existencia de pocos recursos para poder salvar lugares, tristemente los ha llevado al cierre pues las librerías también tienen que luchar contra un sistema que en su priorización no contempla la cultura (o la prioriza poco).
"Nos consideramos guardianes de los libros, guardianes de parte de la cultura de este país, lo que nosotros hacemos es finalmente resguardar los libros para que sigan su camino a nuevos hogares, a nuevos dueños y que sigan siendo útiles", declaró Aarón Torres, colaborador de la librería Tomo suelto.
En el caso de la Librería Salgari, única librería del barrio Pedregal de Santo Domingo de Coyoacán, al sur de Ciudad de México, que abrió después de tres meses del confinamiento, declara Diego Castillo, uno de sus propietarios:
"Con la 'nueva normalidad', el reto principal para todas las librerías independientes en el país es sobrevivir con la venta de libros, ha sido muy complejo para toda la red, para todos mis colegas, para nosotros, sostenernos estos meses".
Las librerías no forman parte la reapertura gradual al no ser consideradas de primera necesidad. La baja de ventas y un stock congelado lleva a sus dueños al agobio. Es importante el apoyo de los lectores a las librerías, especialmente a las librerías independientes, las librerías de barrio, pues además de ser un negocio tienen una noble finalidad social a diferencia de los grandes monopolios.
En entrevista a José Luis Arzoz Arbide, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, sobre esta situación expuso: “La industria editorial es parte fundamental de la cultura y si no la protegemos y, mejor aún, la impulsamos, pronto estaremos sumidos en una crisis no solo económica, sino tecnológica, cultural, científica y médica, en fin podríamos concebirnos como autómatas de la sociedad en la que viviremos”. Sobre la situación actual de las editoriales comenta: “Hay varias en riesgo de desaparecer al no tener ventas y ser frágiles en sus finanzas. Incluso las editoriales no tan pequeñas la están pasando mal”.
Ante la disminución de la venta de libros en esta temporada hasta los 200 mil ejemplares por semana (y sigue a la baja), la crisis en las librerías a raíz de la emergencia sanitaria ha dejado en evidencia la debilidad de la industria editorial nacional.
Con información de
https://vanguardia.com.mx/articulo/pandemia-del-coronavirus-pone-en-la-cuerda-floja-las-librerias-mexicanas
https://www.merca20.com/la-crisis-en-librerias-por-covid-19-una-dura-realidad/
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