LibrArte

Para orgullo de Tejupilco y de todos los habitantes del Estado de México, la única librería de la Puerta de Tierra Caliente, LibrArte, vuelve a recibir el reconocimiento nacional, en esta ocasión como ganadora del Premio Fomento a la Lectura y la Escritura que convocó la Secretaría de Cultura, lo que coloca a esta empresa cultural mexiquense en la lista de las más importantes del país.

Este premio, que corresponde a la primera convocatoria emitida por la Secretaría de Cultura federal en el ámbito del fomento desde la librería, les fue entregado el pasado 20 de noviembre durante la clausura de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ). Este nuevo galardón para LibrArte es tan importante como el Premio Nacional de Librería que obtuvieron en el 2016 y el de Emprendedores Juveniles 2015, significa el reconocimiento a su enorme labor en pro del desarrollo del sur mexiquense por medio de la lectura y la escritura.

El trabajo desarrollado en LibrArte también ha sido reconocido por el grupo editorial más importante del mercado de la lectura en México, el Grupo Amatl -con más de 20 casas editoriales- ha decidido entregar a Cristina García, como representante de la Librería, un Heraldo como Nuevos Emprendedores, siendo ésta la primera vez que la agrupación entrega este laudo.

Durante la ceremonia de entrega de este reconocimiento, la representante de LibrArte, Cristina García, dirigió un breve mensaje a los asistentes, mismo que reproducimos en este espacio:
Somos una familia que emigró del Distrito Federal a Tejupilco, hace más de 20 años. Somos una Librería que nació hace mucho tiempo, muy lejos del sur del estado de México.

Pero estamos aquí y ahora, porque nuestro trabajo como libreras constituye en la “tierra caliente” mexiquense, un polo de desarrollo y fomento cultural, que abre espacios para la comunicación y conocimiento, y combate frontalmente, con el gusto por la lectura, los vicios del alcohol, las drogas y la violencia.

Somos una librería muy joven, dedicada a trabajar intensamente en favor de nuestra comunidad: sobre el principio empresarial del comercio de libros, en LibrArte hemos antepuesto la autoridad del Fomento a la Lectura y la Creación de Lectores.

No ha sido fácil y hemos concitado enemigos, porque nos hemos convertido en palanca de velocidades que acelera el desarrollo cultural, en una región atávica y conservadora, en favor de grupos beneficiados con el NO Leer y Escribir.

Porque somos una especie de Librería que está a contracorriente con la tendencia del mercado librero en México, de oligopolios y oligopsonios, de élites en urbes sobrepobladas, de plagios y estancos en un mercado distorsionado, incapaz de acceder con el libro y la lectura a regiones como las que atendemos que, además de Tejupilco, abarca al menos media docena de municipios, e influye sin duda alguna en dos entidades colindantes al estado de México: Guerrero y Michoacán.

Para llevar a cabo nuestra misión hemos acuñado frases. Probamos con la Filosofía más que con la mercadotecnia. Acudimos a Maestros Sabios que trazan los argumentos de LibrArte: Gabriel Zaid, Fernando Savater y Patricio Marcos, son la santísima trinidad que nos bendice a cada paso que damos.

Pero en esta ocasión, por el lugar y el concierto que celebra el Fomento a la Lectura y la Escritura nos hace voltear a un catalán, Xavier Antich, que se propone desentrañar los misterios de las ciudades a partir de sus cementerios y de sus librerías.

En la manera que una comunidad tiene de tratar a sus muertos están ligados a estos dos espacios, en los que se celebran los rituales a través de los cuales una comunidad define lo que es, en relación a su pasado y al legado del que es depositaria, en relación al futuro que, en el fondo, no es sino una gestión del futuro de su recuerdo.

Nosotras no podemos olvidar que aquí, a poca distancia del Parque Bicentenario de la Ciudad de México, donde alguna vez estuvo la refinería de Azcapotzalco, también yacen los restos de nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos. A todos ellos, les dedicamos sentidamente este reconocimiento nacional.

Y es que el valor de una comunidad se define por la valentía a la hora de hacer frente al deshonor, que no quiere tolerar y también, por el lugar y la importancia de lo que ha sido y lo que es. En esta batalla, en la que se juega el pasado y el presente de una nación, pero también su futuro, las librerías tienen un papel capital de una magnitud inmensa y de una responsabilidad insustituible.

En el aniversario que conmemora el inicio de la Revolución Social más importante del Siglo XX, vale la pena recordar que una librería no es sólo un almacén de libros, sino el lugar en que libreros y libreras hacen de oficiantes, y no sólo de intermediarios, de lo mejor de lo que colectivamente somos. Y, como tales, también, de lo mejor que colectivamente podemos aspirar a ser.

Porque en medio de la precariedad generalizada y el desánimo al que tantas cosas nos invitan, las librerías somos una embajada de futuro.
 
* Con información de Apocaliptic y LibrArte.