Dada la importancia de la información en la sociedad, así como su comunicación ya sea en forma de registros impresos o en formatos electrónicos, es válido preguntarse si la labor que juega la biblioteca pública como conservadora y difusora del conocimiento ha tenido implicaciones notables para las personas y las actividades diarias que realizan. Ante todo, no debemos olvidar que las bibliotecas públicas son instituciones de carácter comunitario, creadas bajo el ideal del libre acceso a la información.
Este principio es vital para el trabajo del bibliotecario, porque tanto él como la biblioteca, se encuentran actualmente inmersos en un mundo global, que está cada vez más afectado por las redes electrónicas y las tecnologías para la información y la comunicación. Por ello, debemos tener presente que hoy en día las bibliotecas son identificadas como uno de los elementos clave para el acceso abierto a la información, fundamental para el desarrollo de cualquier sociedad democrática.
La biblioteca es uno de los eslabones fundamentales de la cadena del libro, y juega un papel fundamental en la promoción y difusión de la palabra escrita y, donde es más claro el encuentro entre los libros y los lectores.
Las bibliotecas públicas son el destino natural de los contenidos editoriales. Al igual que los dispositivos electrónicos, que no cumplen su función sin contenidos; las bibliotecas no funcionan sin libros. Hace falta fortalecer el eslabón de la cadena libro-lector. Al respecto, tanto la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, así como sus comités y afiliados, pensamos que el desarrollo de las bibliotecas, en todos los niveles, es fundamental para el desarrollo de la educación del país.
Es en ese sentido que trabajamos con la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Educación Pública, las universidades y todo aquel que quiera sumarse, para encontrar las mejores maneras de que las bibliotecas, públicas puedan contener acervos relevantes, así como presupuestos suficientes.
Debido a ello, entrevistamos al Dr. Marx Arriaga Navarro, Director General de Bibliotecas para platicar en torno a la situación que vive nuestra red nacional de éstas, así como los retos y perspectivas para el futuro cercano, mediano y a lo largo de todo el sexenio.
Jorge Iván Garduño (JIG): Marx, muchas gracias por recibirme en tu oficina, quiero comenzar por preguntándote, ¿qué significó para ti que te hayan designado como Director General de Bibliotecas de México?
Marx Arriaga Navarro (MAN): Fue muy importante para mí. Primeramente, recibo una invitación para trabajar y realizar una investigación etnográfica sobre fomento a la lectura, y ya posteriormente recibo la invitación para integrarme como Director General de Bibliotecas. Aunque mi formación no es de bibliotecario, conozco bien el tema de acervos antiguos, sé perfectamente cómo funciona una biblioteca, tanto como usuario, así como su estructuración, ya que, al manejar catálogos antiguos, la catalogación es fundamental, por lo que el tema de conservación de documentos no me es ajena. Mi encargo principal en esta función es, primeramente, reactivar las bibliotecas del país, ya que poco a poco las bibliotecas han quedado abandonadas, al grado que incluso la SEP desconoce el material con el que cuentan estas bibliotecas públicas. De ahí que la red de bibliotecas haya quedado aislada, y el reto en cuestión se antoja complicado, porque fue creciendo el sistema hasta tener un total de 7,454 bibliotecas, pero que solo se dotaron de material al inicio algunas de ellas, y no existió un seguimiento correcto. Así que tenemos una infraestructura muy grande, pero con un presupuesto limitado para la cantidad de bibliotecas existentes, por lo que es un reto complicado echar a andar el Sistema Nacional de Bibliotecas, y de ahí unirlo a la Estrategia Nacional de Lectura, pero es un reto si bien complicado, es un reto que se tiene que hacer sí o sí, y eso me entusiasma y me es atractivo, por eso estoy aquí, para dejar un sistema de bibliotecas funcionando adecuadamente.
JIG: ¿Cómo debería de ser el ideal de nuestro Sistema Nacional de Bibliotecas?
MAN: Lo óptimo es tener una red nacional de bibliotecas públicas con un acervo actualizado según las necesidades de cada una de las poblaciones en las que se ubican, y no me refiero a que tengan que tener todas ediciones del 2019 o 2020, si no que me refiero a que la información que esté contenida en esos materiales sea útil, sea actualizado para cubrir las necesidades de esas poblaciones con un bibliotecario apasionado por la lectura, que reconozca cuál es el funcionamiento de la biblioteca pública y, lo más importante, una comunidad que reconozca que tiene biblioteca pública.
JIG: Hablamos de tecnología en esta era digital en la que ya estamos inmersos, ¿cuál debe ser la función de una biblioteca para un joven que se desenvuelve en un mundo de redes sociales y de tecnología digital?
MAN: No todas las regiones del país son lo mismo, incluso dentro de los mismos estados hay grandes diferencias y hay que adaptarse, por lo que la biblioteca pública debe adaptarse a las necesidades de ese entorno, por lo que el tener una biblioteca modelo y replicarla en todas las comunidades, eso no es funcional para lo que requiere nuestro sistema, por lo que debe ser más bien una biblioteca que se adapte. Y en este sentido, los jóvenes que ya utilizan ciertas tecnologías y que vienen de un contexto así, para ellos la biblioteca debe modificarse, no sólo debe tener un acervo bibliográfico útil, no sólo debe tener el módulo de servicios digitales al día, no sólo es, sino que la biblioteca ha migrado hacía una oferta cultural, donde la bibliotecas se convierten en un Faro, ya que los chicos acuden, muchas ocasiones no por lo libros, sino por la oferta cultural y de actividades, ahí está el acento y ahí está el diferenciador que queremos. Acuden a las bibliotecas porque hay comunidad, van a las bibliotecas por ser un punto de encuentro. Sí ofrecer el acervo, sí ofrecer la tecnología, pero además ofrecer una oferta cultural adecuada a cada uno de estos jóvenes. Así que, tenemos la opción de que las bibliotecas vayan migran hacia modelos más híbridos. Cada biblioteca deberá ir generando su propia comunidad.
JIG: ¿La Dirección General de Bibliotecas tiene planeado construir bibliotecas cien por ciento digitales?
MAN: Sí está en planes de la DGB a mediano o largo plazo ofrecer, en especial en zonas urbanas del país, migrar a estos modelos y necesidades de bibliotecas. ¿Y por qué digo que a mediano y largo plazo?, porque en este programa, en esta estrategia que tenemos de la DGB fue, que hicimos un diagnóstico y vimos la situación en la que se encontraban los tres modelos de bibliotecas: las bibliotecas centrales, las regionales y las municipales. Al evaluar lo datos, nos dimos cuenta que las que están olvidadas y que estaban en un rezago y en una crisis son las bibliotecas municipales, por ello comenzamos por ahí. Y las bibliotecas municipales lo que exigen es un acervo nuevo, en especial en ciertos estados que por la geografía y acidez del libro los hongos habían proliferado y sus acervos ya no son sostenibles, por lo que es necesario descartar su acervo y realizar un programa para que, entre acervo nuevo, así que iniciamos por ahí, en hacer eficiente el presupuesto, recortar en todo lo que se podía para canalizar todos esos recursos en un punto en común: la compra de acervo.
JIG: ¿Cuál es la importancia y relevancia que tiene la Dirección General de Bibliotecas con la industria editorial?
MAN: Sin duda la donación desde los años sesentas, que si mal no recuerdo es cuando se da la primera campaña de donación de acervo para bibliotecas públicas ha sido una pieza clave la industria editorial, el problema de la donación y para arrancar una biblioteca en zonas rurales es lo único que hay, las donaciones, donde muchos profesores han logrado hacer bibliotecas así, con las donaciones, sin duda, como pie de biblioteca en muchas ocasiones no había otro camino, pero para responder a las necesidades de la población no se puede sostener la Red de Bibliotecas con donaciones, porque la donación es eso, es lo que una persona desde la buena fe quiere dar lo que tiene, y de ahí que encontramos diez o más títulos de un mismo libro, y que puede no ser funcional para esa comunidad o región, algunas veces llega a empatar la donación con las necesidades, pero en la mayoría de los casos no es así, por lo que necesitamos comprar libros, y es que la compra de acervo es fundamental. En esta administración estamos adquiriendo acervo que requerimos, en administraciones pasadas estas compras se hacían a través de intermediarios, que agilizaban las compras, pero también los costos eran mayores, lo que estamos haciendo es acercarnos directamente con las empresas editoriales y generamos una especie de convocatoria, por medio de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana estamos trabajando, y si bien el proceso es un poco más tardado para la adquisición de materiales debido a las licitaciones diversas, pero es más barato, existe una mejor actualización de los acervos y propicia una competencia sana.
JIG: ¿Qué le depara a la Dirección General de Bibliotecas en los próximos cinco años?
MAN: Un trabajo arduo. La consigna del presidente es dejar funcionando la Red Nacional de Bibliotecas, que se integren a la Estrategia Nacional de Lectura y sean una palanca de cambio para nuestros niños y jóvenes. Este Gobierno tiene la responsabilidad de volver a dotar de acervo relevante a todas las bibliotecas del país, y con ellos generar un cambio en cada una de las comunidades en las que se ubican. Es un reto enorme pero que, estamos ciertos vamos a avanzar y dejar funcionando en estos poco más de cinco años que nos quedan por delante. Muchas gracias.
Jorge Iván Garduño*
* Escritor y periodista mexicano. Coordinador de Comunicación de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana