“Querría hacerme perdonar la audacia de venir aquí, a este lugar, y meterme a hablar de Cervantes”. Con esas palabras cerró la poeta uruguaya Ida Vitale su discurso de aceptación después de recibir el Premio Cervantes, considerado el galardón más importante de las letras hispánicas.
Vitale se convirtió así en la quinta mujer en obtener el reconocimiento desde 1976, año en que se otorgó por primera ocasión, las cuatro ganadoras anteriores fueron la cubana Dulce María Loynaz, la mexicana Elena Poniatowska, las españolas María Zambrano y Ana María Matute.
El rey Felipe VI fue el encargado de entregar el premio a la escritora sudamericana en la Universidad de Alcalá de Henares. Es la segunda ocasión que un autor de origen uruguayo es reconocido por la Asociación de Academias de la Lengua Española y la corona española, el primero fue Juan Carlos Onetti en 1980, uno de los compañeros de generación de Vitale.
“Ahora seres benévolos y palpables movieron las piezas de un superior ajedrez, situándolas en posición favorable y acá estoy, agradecida, emocionada”, dijo la poeta en su discurso, en el cual también se dio tiempo de recordar la importancia del Quijote de Cervantes en su vida profesional y artística.
“Con todo lo que las afirmaciones de don Quijote, prudente y aun sabio, me reclaman de acatamiento, para terminar debo disculparle una afirmación que como suya, podría ser aceptada sin más: ‘Que no hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mayor poeta del mundo’. No es mi caso, puedo asegurarlo”.
La poeta y su marido, el también escritor Enrique Fierro, se vieron obligados a pasar una década exiliados en México debido a la dictadura que vivió Uruguay entre los años 70 y 80. Este hecho fue recordado por el rey Felipe VI al abordar la obra de Vitale: “Lo que no podían sospechar los maestros complementarios de Ida Vitale es que ella también se vería obligada a trasterrarse décadas después con su marido”.
* Con información de gaceta.unam.mx