La concepción de una novela, la inspiración, los esquemas, el ordenamiento de las ideas, la relación entre la literatura y el arte, así como la historia de sus últimas obras, fueron algunos de los conceptos que los cinco finalistas del Premio de la III Bienal de Novela Mario Vargas Llosa compartieron en una conversación la noche del lunes 27 de mayo, en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
 
En la charla, moderada por la escritora Rosa Beltrán, hablaron sobre los detalles de sus últimas obras participantes en este certamen, que recibió más de 400 obras y que está dotado con un premio de 100 mil dólares.
 
Gustavo Faverón, escritor y periodista, en su obra Vivir abajo, un thriller policiaco, trata de explicar la violencia en América Latina en los últimos años, sin dejar de lado una discusión entre la literatura y el arte.
 
“La manera de escribir fue muy caótica y desenfrenada, que es una cosa que no asocio con algunas cosas que he escrito de manera metódica, y que surge de la fusión de dos pequeñas historias ya escritas con anterioridad. Es una reflexión sobre la idea de dictadura y la relación entre padres e hijos. Mi idea era escribir algo que llevara la violencia política en Perú y ponerla en un contexto más global”, expresó.
 
Sur es el nombre de la obra con la que compitió Antonio Soler, una novela con más de 200 personajes, donde la idea era llevar su ciudad al terreno de la literatura y que está llena de referencias literarias a manera de homenaje.
 
“Reproducir la vida de una ciudad, hacer una novela polifónica, llena de personajes, de muchas clases sociales. Quería dar cabida a todas las voces que hay en una ciudad, todos los ruidos que percibimos a lo largo un día y manifiestan lo que es la vida contemporánea. Aunque la mayor parte está narrada en tercera persona, hay un diario incrustado y flujo de conciencia en ella”, indicó.
 
La poeta y novelista Gioconda Belli participa con Las fiebres de la memoria, una novela con una mirada íntima hacia el reto de reinventarse una identidad y aceptar una segunda oportunidad; conjuga amor, misterio y aventuras; habla de la migración y la pérdida del poder.
 
“Un día, pensando en el fenómeno de la migración, se me ocurrió esta idea de cómo es eso de salir de un mundo y entrar en otro. Es la reconstrucción de la identidad de un hombre que pierde el poder y deja una forma de vivir y se va humanizando, va perdiendo el poder, pero gana una dimensión humana que al final lo va a redimir”, compartió Belli.
 
En Ordesa, Manuel Vilas narra la historia de sus padres a raíz de la ausencia. Recuerda cómo la comunicación se daba mientras se sentaban a ver la televisión, que a él le parecía una maravillosa forma de comunicación.
 
“Con contenidos autobiográficos es la historia de un hombre que acaba de perder a su madre, lo que lo sumerge en un huracán emocional. Sobre la vulnerabilidad de ver desaparecer a su familia como hijo, y la familia que formó porque se está divorciando. Nace un desamparo de un ser humano que no tiene familia, y todo ser humano necesita haber sentido la brisa del amor incondicional y empieza a indagar en qué momento de su vida se pudo dar el amor incondicional”, describió Vilas.
 
Rodrigo Blanco Calderón compite con The night, su primera novela; un trabajo ambicioso que inicia en la ciudad de Caracas a raíz de una crisis energética, que además relata la violencia hacia las mujeres, al registrarse diversos feminicidios.
 
“Fueron tres años de escritura, ardua labor para mí que sólo había escrito cuentos. La crisis energética activó muchas cosas, las calles se empezaron a vaciar y hubo una regresión hacia experiencias dramáticas. No podía dejar de establecer una relación entre esos hechos críticos”, apuntó.
 
El Presidente de la Fundación Universidad de Guadalajara, licenciado Raúl Padilla López, al inaugurar los trabajos de la bienal dijo que la novela ha desarrollado un papel protagónico en la vida literaria y política de los países, pues en ella hemos visto reflejados, mediante el noble ejercicio de la ficción, nuestros orígenes y el presente.
 
“Esta bienal se realiza por primera vez en la ciudad. El tema es literatura y fronteras, y justamente cuando hablamos de éstas las pensamos no como un lugar de cierre, sino como el acceso que nos permite fluir de una cultura a otra, porque ahí donde se dibujan los límites geográficos comienzan los territorios, otras formas de pensar y concebir el mundo; de ahí la importancia de este encuentro literario que fortalece el trabajo de nuestra Universidad”, apuntó.
 
A la inauguración asistieron el Rector General de la Universidad de Guadalajara, doctor Ricardo Villanueva Lomelí y el escritor peruano Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura.
 
* Con información de Laura Sepúlveda / informarte.mx