Congreso Lenguas Indígenas

El Primer Congreso Internacional de Fomento a la lectura en Lenguas Indígenas se realizó del 14 al 16 de junio en la ciudad de Oaxaca, en el espléndido Teatro Macedonio Alcalá, lugar al que se dieron cita promotores, gestores culturales, investigadores, editores, creadores artísticos, mediadores de la lectura y educadores de México y de otras partes del mundo, entre ellos el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), Carlos Anaya Rosique, quien participó en la mesa 2 de actividades denominada: "Edición, publicación y traducción como estrategias de fomento a la lectura".
 
México es el segundo país de América Latina con mayor diversidad lingüística, así lo indicó el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) al mencionar, en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna más reciente, que actualmente el 60% de las lenguas que aún se hablan a lo largo de la república están en riesgo de extinción; es decir, en los próximos años podrían desaparecer más de 40 lenguas indígenas propias de nuestro país.
 
Son 67 lenguas indígenas que se pueden escuchar en más de la mitad de los 32 estados del país y que son habladas por cerca de 7 millones de personas, una cifra a considerar en un país de 120 millones. De esta cifra, más de un millón de personas no hablan más que su lengua originaria; es decir, no hablan español, de los cuales cerca de 800 mil son mujeres.
 
De todos estos datos, es que surge la necesidad de promover una política intercultural de lenguaje, para generar condiciones de política pública a favor de las lenguas indígenas, de ahí que la CANIEM participe en este Congreso.
 
Durante su participación, el editor Carlos Anaya Rosique enfatizó que “las lenguas indígenas no son estáticas, son dinámicas, creativas y abiertas a la innovación y capaces de recrear elementos estéticos, semánticos y discursivos propios de sus culturas. Esta es la verdadera riqueza de nuestras lenguas originarias”, mencionó.
 
Son de destacar los esfuerzos de editoriales que publican para el mercado en español, pero también para este otro mercado, suprimido en muchos casos: Artes de México, Libros para imaginar, 3 Abejas, Amaquemecan, CIESAS, CONAFE, Ediciones el Ermitaño, Ediciones Tecolote, Ediciones Uache, Editorial Trillas, Fondo de Cultura Económica, Instituto Mora, Magenta Ediciones, Nostra Ediciones, Petra Ediciones, Pluralia, Siglo XXI Ediciones, por citar aquellas editoriales que actúan a nivel nacional, sin descartar las editoriales y proyectos regionales o locales que existen a lo largo del territorio mexicano y que es necesario apoyar, promover y profesionalizar.
 
Las acciones en materia de cultura, educación y fomento a la lectura en lenguas indígenas se deben enfocar a la difusión de la lectura y la escritura como un mecanismo de cohesión social. Leer y escribir, en español, lo mismo que en lenguas originarias, amplía horizontes, es el vehículo natural del conocimiento, provee divertimento y crea comunidad.
 
Compartir experiencias sobre la formación de lectores, editores y desde la propia industria editorial en contextos multilingües y monolingües, desde espacios como el escolar, industrial o el público, así como del uso de diferentes plataformas, dispositivos y recursos es un primer paso en la búsqueda de las mejores opciones, de las alternativas para lograr la equidad.
 
Los retos y los desafíos para la industria editorial no son distintos a lo que podemos encontrar en los otros ámbitos de acción hacia las lenguas originarias: como sociedad, aún sufrimos un entorno de discriminación, donde se estigmatiza por el idioma, el color de piel o la forma de vestir; donde los idiomas indígenas son silenciados en los medios de comunicación, o en la mayoría de ellos.
 
Desde la cultura escrita, la industria editorial tiene de su lado uno de los medios de comunicación, de construcción de pensamiento, de equidad, de extensión de la memoria más poderosos que el ser humano ha inventado, y utiliza: el libro.
 
“Editemos libros en lenguas indígenas, propiciemos encuentros como el que hoy nos convoca, alentemos la participación de las comunidades indígenas, y démosles voz a nuestras hermanas y hermanos que hablan alguna, o muchas de las lenguas indígenas, sólo así preservaremos nuestras culturas y nuestra voz milenaria. La industria editorial del país debe trabajar bajo la premisa de que ‘ningún idioma es superior a otro’”, enfatizó Anaya Rosique.
 
En un tiempo en el que se habla de innovación, “debemos voltear a ver el abanico de posibilidades que a partir de las lenguas indígenas se presenta en el horizonte cultural de nuestro país. Para el gremio editorial, difundir, promover y fortalecer la cultura de cada nación es una de las razones de ser del libro”, finalizó el presidente de la CANIEM.
 
En el Primer Congreso Internacional de Fomento a la Lectura en Lenguas Indígenas se llevaron a cabo conferencias magistrales, talleres y mesas redondas en las que se escucharon experiencias, propuestas, reflexiones y resultados de investigaciones y de buenas prácticas.