"Los grandes desafíos del siglo XXI serán de naturaleza global. [...] Toda la humanidad constituye ahora una única civilización, con todos los pueblos compartiendo desafíos y oportunidades comunes."
 
Yuval Noah Harari, en su libro "21 Lecciones para el siglo XXI".
 
La teoría del Sr. Harari no pudo haberse demostrado de manera más dramática que con una pandemia que nos ha desafiado en todo el mundo y nos ha puesto a prueba, independientemente de etnias, culturas, economías o creencias religiosas, como nada que hayamos experimentado hasta ahora.
 
Me siento orgulloso y privilegiado por haber podido ser el primer editor mexicano en presidir la UIE. Agradezco el apoyo que siempre tuve por parte de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, CANIEM. 
 
Una de las cosas que he aprendido durante estos años como presidente de la UIE, es sobre la importancia de la cooperación internacional. La UIE ha estado comprometida con ello durante 125 años (¡es nuestro aniversario en 2021!), pero la pandemia reforzó la noción de mantenernos unidos, más que nunca. La respuesta de los editores y nuestros aliados de negocio, autores y libreros, entre otros, ha sido conmovedora.
 
La cooperación es importante, no sólo entre editores procedentes de todos los rincones del mundo, sino también con otros valiosos aliados, con los que la colaboración ha sido esencial. En abril, al principio de la pandemia, dije que confiaba en que, junto con los autores, los libreros y otros aliados, superaríamos esta crisis. Y todavía estoy seguro de que lo haremos, unidos.
 
Quisiera agradecer la gran colaboración que hemos tenido con organizaciones tan valiosas como: International Authors Forum IAF (el Foro Internacional de Autores), PEN International, European and International Booksellers Federation EIBF (la Federación Europea e Internacional de Libreros), International Federation of Reproduction Rights Organisations IFRRO (Federación Internacional de Organizaciones de Derechos Reprográficos), International Federation of Library Associations and Institutions IFLA (Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios), International Board on Books for Young People IBBY (Organización Internacional para el Libro Juvenil) y, por supuesto, nuestras asociaciones miembros regionales y especializadas (como por ejemplo, el Grupo Iberoamericano de Editores -GIE- ). Por cierto, otra cosa que aprendí fue a descifrar las muchas siglas que usamos.
 
También organizaciones como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con la que hemos colaborado para crear proyectos fantásticos como el Club de Lectura de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Pacto Editorial por los ODS; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), con la que nos asociamos para el proyecto de la Capital Mundial del Libro.
 
Actualmente la Capital Mundial del Libro es Kuala Lumpur, pero ya están nombradas Tiflis para 2021 y, con enrome orgullo, Guadalajara para 2022. Es importante reconocer la gran aportación de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para este logro.  
 
También tenemos una colaboración fundamental con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el órgano mundial más importante de formulación de políticas públicas que regula el marco internacional de derechos de autor, pero que también dirige el Consorcio de Libros Accesibles, además de colaborar con la UIE en la publicación de estadísticas confiables sobre la industria editorial internacional.
 
Pero ¿por qué hacemos todo este esfuerzo para mantener una organización como la UIE? Lo hacemos porque, cuando estamos unidos, somos capaces de hablar con una sola voz, una que todo tipo de organismos reguladores nacionales e internacionales escuchan fuerte y claro. Ninguna editorial por sí sola, por muy grande que sea, podría tener ese impacto para representar y defender los intereses de las editoriales en todo el mundo.
 
Esto es posible gracias a un equipo altamente comprometido y eficiente de nuestra oficina de Ginebra, pero también gracias al trabajo de tantos editores de diferentes países, convencidos de la misión de la UIE. Parte de lo que hace especial a la UIE como asociación internacional es la diversidad de nuestros miembros y lo bien que trabajan juntos.
 
La pandemia ha afectado a empresas de todo el mundo de diferentes maneras. También ha servido de excusa para que algunos promuevan sus propios intereses.
 
El derecho de autor es el modelo económico básico para devolver valor a los creadores y editores, fomentando así la creación y difusión de las ideas y la información.
 
Este modelo es lo que ha permitido que plumas tan destacadas como las de Octavio Paz, Isabel Allende, Gabriel García Márquez, Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges, Ángeles Mastretta, Mario Vargas Llosa y Alfonsina Storni, por nombrar solo a algunos de los grandes escritores en idioma español, enriquezcan nuestras vidas con sus inolvidables aportaciones a la literatura universal.
 
Pero este modelo está bajo ataque. Hoy todos conocemos expresiones como “compartir es bueno” y “la información quiere ser gratuita”. Son expresiones bien conocidas y que parecen claras e inequívocas, pero esconden algo mucho más complejo e inquietante.
 
El derecho de autor es un mecanismo inventado hace trescientos años para ayudar a monetizar el trabajo de creadores y editores. Sin el derecho de autor, los creadores y editores no tendrían incentivos para producir nuevas obras.
 
El derecho de autor ha permitido un mundo en el que cada año se producen millones de palabras, imágenes, música y otras expresiones creativas. Pero las empresas que ahora amenazan al derecho de autor, que son las corporaciones más grandes y ricas de la historia de la humanidad, operan con un modelo de negocio muy diferente. Uno que se alimenta de contenido gratuito creado por otros.
 
La UIE ha evitado que esto empeore, al colaborar activamente con los responsables de políticas públicas en todo el mundo, para explicarles el valor del marco del derecho de autor. Y seguiremos haciéndolo.
 
Pero ¿qué valor tiene la mejor protección de los derechos de autor, si no somos libres de publicar las obras que consideremos necesarias?, ¿Si un editor es acosado, intimidado, amenazado o encarcelado por las obras que publica? Desafortunadamente, la censura está creciendo en todo el mundo.
 
Por eso la UIE tiene un Prix Voltaire. Para honrar a los editores notables e inspiradores que están dispuestos a enfrentar riesgos para difundir los libros que consideran valiosos para los lectores. Para reconocer la valentía de los editores que se enfrentan a dificultades extraordinarias. Personalmente admiro a todos los ganadores del Prix Voltaire. Son una inspiración para todos nosotros.
 
La UIE seguirá defendiendo a los valientes editores de todo el mundo, que continúan su misión, incluso en circunstancias a veces extraordinariamente difíciles.
 
Mirando hacia atrás a un año de pandemia, puedo decir que los editores han demostrado ser resilientes e innovadores en la respuesta al cambio. Hemos sido innovadores, encontrando nuevas formas de llevar libros a los lectores, profesores y estudiantes. Hemos sido ciudadanos generosos y responsables, a menudo poniendo a disposición recursos educativos o científicos de forma gratuita.
 
La edición es un negocio de largo plazo. Tengamos eso en mente. Superaremos esta crisis, juntos. De eso estoy seguro. Jugamos un papel vital en la sociedad. Entretenemos con historias atractivas, ayudamos a educar a nuestros hijos, proporcionamos información científica curada para el avance de la humanidad.
 
Me enorgullece el ingenio de nuestra industria, la energía que encontramos para buscar nuevas formas de llevar más libros a más gente, la forma en que hemos dado un paso adelante para desempeñar nuestro papel en el apoyo a la sociedad. El valor de la industria editorial se ha hecho aún más claro.
 
El poeta y novelista alemán Hermann Hesse escribió lo siguiente en su poco conocido ensayo "La magia del libro":
 
"Sin palabras, sin escritura, y sin libros no habría historia, no podría haber un concepto de humanidad."
 
Contribuimos a crear un mundo mejor con los libros que publicamos. Sintámonos orgullosos de nuestra profesión.