Discurso 39 FIL Minería

La Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana y los editores afiliados expresamos una profunda satisfacción por nuestra participación como coorganizadores y expositores en esta trigésima novena Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería que, a través de la Facultad de Ingeniería y bajo los auspicios de la Universidad Nacional Autónoma de México, celebramos el día de hoy.

Con la organización y celebración de esta Feria, la UNAM está dando cabal cumplimiento a los fines de su constitución: la educación, la formación de las nuevas generaciones de mexicanos y la difusión de la cultura; fines que son, a su vez, los más eficaces medios para forjar el progreso, el crecimiento y desarrollo de las naciones y de sus ciudadanos.

Cuando el referente es la universidad pública, las acciones de la UNAM revisten trascendental importancia, porque ésta es la institución de educación superior más íntimamente vinculada con el pueblo, ya que multiplica las oportunidades de acceso a la educación en beneficio de todas las clases sociales, sin exclusiones ni discriminaciones, esas que atentan contra la inherente dignidad del ser humano.

Con la educación se logra la formación integral de cada persona, pues le permite realizar a plenitud sus valores, perfeccionar sus capacidades y aptitudes y desarrollar sus talentos, convirtiéndolos en ciudadanos plenos.

A lo largo de la historia de México, en las luchas libradas por su independencia y por su libertad, encontramos elocuentes testimonios de la permanente vinculación universitaria a la vida de nuestro pueblo.
La cultura es raíz y contenido de la vida personal y social pues configura el perfil, la imagen y la voz de un pueblo, al construir y afirmar su identidad nacional. La cultura, a través de sus variadas manifestaciones, es el alma colectiva de un pueblo que habla de su pasado y de su presente, de su vocación y de su destino.

La importancia y razón de ser de las ferias del libro que se celebran en el país radica en el hecho de que las instituciones educativas, junto con las instituciones de cultura, no podrían dar cabal cumplimiento a sus elevados fines, si no contaran con el libro que sigue siendo, aún en la sociedad de la información en que hoy vivimos, el mejor instrumento, la herramienta insustituible para impartir la educación y para conservar, enriquecer y difundir el patrimonio cultural de nuestro país.

Creo importante hacer hincapié en la cultura, en la necesidad de su apoyo y su acción como actividad estratégica para el desarrollo del país. No podemos dejar en el olvido nuestra cultura, en toda la extensión de la palabra. Dentro de ese gran mundo, los libros juegan un papel fundamental como divulgadores, difusores y preservadores de nuestras raíces, de nuestra cultura, de nuestros proyectos de país, de nación y de encuentro con los demás países.

En este año en particular, los retos para el desarrollo de la cultura escrita, bueno para toda la cultura, y en particular la escrita, son mayúsculos, por lo que hacemos un llamado a todos los candidatos a puestos de elección popular para que fijen su atención en la misma y asuman un compromiso amplio para el impulso de políticas públicas que den certeza a todos los integrantes de la cadena productiva del libro, con el fin de generar más y mejores lectores; implementar estrategias de promoción de la lectura que impacten profundamente en la sociedad y que propicien el surgimiento, crecimiento y consolidación de las librerías de nuestro país (ese obsesivo tema que aquí mismo señalé el año pasado y siempre que tengo oportunidad) motivando la discusión y promoviendo reflexiones acerca de la industria editorial, el mundo del libro y la lectura.

Tenemos un importante marco legal, sin duda perfectible, en la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro y es tarea de todos hacer que opere y que se cumplan los postulados que en ella se señalan.

Es responsabilidad de los diversos candidatos asumir la tarea de la cultura como base de su proyecto, sin regateos, con firmeza y con la construcción de las políticas públicas necesarias, esas que doten también de recursos a las expresiones e iniciativas de cultura, para el pleno desarrollo de los derechos culturales de nuestra sociedad. Destaco, y aspiro a que así sea considerado, que el libro es la manifestación por excelencia de la libertad del hombre para expresar y publicar sus ideas, conceptos que en nuestro país son parte de las garantías individuales que consagra nuestra Carta Magna.

Es necesario reconocer que hay esfuerzos y proyectos de trabajo conjunto entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil, y confiaríamos en que sean punto de partida para profundizar en los necesarios cambios sociales, esos que se inician en la reflexión y que la práctica transforma.

Es un honor que el estado de Campeche sea el invitado especial, gracias y felicidades. Termino mi intervención expresando nuestra amplia felicitación al Rector de la UNAM, Dr. Enrique Graue, al Dr. Carlos Agustín Escalante, Director de la Facultad de Ingeniería y al Licenciado Fernando Macotela, Director de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, por la eficiente organización y les reitero que los editores mexicanos estamos y estaremos presentes en esta importante feria del libro, con la convicción profunda de que los valores del espíritu que menciona el lema universitario son los que nos permitirán lograr la transformación y el progreso de nuestro pueblo.

La FIL de Minería es ya una tradición consolidada en la oferta cultural de nuestra ciudad y con el objetivo no sólo de mantener sino de profundizar en sus actividades, convoco desde aquí a las autoridades de la ciudad, de la Universidad, de la delegación política, de la propia Feria para encontrar alternativas que permitan ampliar el espacio físico: tenemos mucho que ofrecer y existe un público muy amplio por atender, por lo que propongo crear la “Feria de los Palacios”, cerremos la zona para hacer una gran feria que una los tres palacios: el de Minería, el de las Comunicaciones, hoy MUNAL, y el Palacio de Correos.

Deseo que la presencia de sus visitantes convierta a esta trigésima novena edición de la Feria Internacional del Libro de Minería en una brillante y memorable fiesta de la cultura.

Ciudad de México a 22 de febrero de 2018