La Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana y los editores afiliados expresamos una profunda satisfacción por nuestra participación como coorganizadores y expositores en la Cuadragésima Primera Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que por medio de la Facultad de Ingeniería y con el auspicio de la Universidad Nacional Autónoma de México, inauguramos hoy 20 de febrero de 2020.
 
Con la organización y celebración de esta Feria, la UNAM cumple a cabalidad con su razón de ser: la educación, la formación de las nuevas generaciones de mexicanos y la difusión de la cultura, fines que son, a su vez, los más eficaces medios para forjar el progreso, el crecimiento y el desarrollo de las naciones y sus ciudadanos.
 
Cuando el referente es la universidad, las acciones de la UNAM revisten trascendental importancia, porque ésta es la Institución de educación superior más íntimamente vinculada con la sociedad, ya que multiplica las oportunidades de acceso a la educación en beneficio de todas las clases sociales, sin exclusiones ni discriminaciones, vicios que atentan contra la inherente dignidad del ser humano y dan lugar a graves problemas estructurales.
 
La educación impulsa la formación integral de cada ser humano, pues le permite realizar a plenitud sus valores, perfeccionar sus capacidades y aptitudes, desarrollar sus talentos y convertirse así en un ciudadano pleno, solidario, responsable y agente activo en la solución de los problemas de su entorno.
 
A lo largo de la historia de México, en las luchas emprendidas por su independencia y por su libertad, encontramos elocuentes testimonios de la permanente vinculación universitaria en la vida de los ciudadanos.
 
La cultura es raíz y contenido de la vida personal y social, pues configura el perfil, la imagen y la voz de un país al construir y afirmar su identidad nacional. La cultura, a través de sus variadas manifestaciones, es el alma colectiva de una nación que habla de su pasado y de su presente, de su vocación y de su destino. Nos brinda valores sociales irreemplazables, como el respeto, la justicia, la honestidad, la tolerancia y la equidad, por citar solo algunos.
 
Por ello, es importante tomarnos de la mano y trabajar en conjunto a fin de enaltecer nuestro trabajo con estos valores sociales. De modo que, todos juntos, como industria editorial, seamos ejemplo para otros sectores, y así, a golpe de repetición sea algo habitual.
 
Como industria y como mexicanos podemos y debemos ennoblecer a nuestro país, colocándolo como ejemplo de justicia, honestidad y puntualidad a nivel mundial.
 
Creo importante hacer hincapié en la cultura, en la necesidad de su apoyo y su acción como actividad estratégica para el desarrollo de México. No podemos dejar en el olvido nuestra cultura, en toda la extensión de la palabra.
 
Dentro de ese gran mundo, los contenidos, cualesquiera que sean sus soportes, juegan un papel fundamental como divulgadores, difusores y preservadores de nuestras raíces, de nuestros valores, de nuestros proyectos de país, de nación y de encuentro con los demás países.
 
En este año en particular, los retos para el desarrollo de nuestros valores y nuestra cultura son muy grandes, por lo que hacemos un llamado a todas las autoridades para que fijen su atención y asuman un compromiso amplio para el impulso de políticas públicas que den certeza a todos los integrantes de la cadena productiva del libro, con el fin de generar más y mejores lectores.
 
Asimismo, necesitamos implementar estrategias de promoción de la lectura que impacten profundamente en la sociedad y que propicien el surgimiento, crecimiento y consolidación de las librerías de nuestro país.
 
Tenemos un marco legal muy importante y, sin duda, perfectible. Es tarea de todos hacer que opere y que se cumplan los postulados que se establecen en la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro.
 
Es preciso reconocer que hay esfuerzos y proyectos de trabajo conjunto entre el sector público, el privado y la sociedad civil, y confiamos en que sean punto de partida para profundizar en los necesarios cambios sociales, esos que se inician en la reflexión y que la práctica transforma.
 
La CANIEM ha hecho enormes esfuerzos en tiempos recientes para convertirse en un factor de cambio dentro de la industria en general y competir en vanguardia e innovación con mercados editoriales internacionales. Nuestro objetivo es contribuir a crear condiciones favorables dentro del mercado para todos nuestros afiliados, desde los grandes editores hasta los pequeños editores independientes.
 
A los editores les toma mucho tiempo compartir la información de sus novedades con los sistemas de administración que utilizan los libreros. Contar con una base de datos confiable no es, entonces, un asunto de prestigio, sino una necesidad urgente si queremos hacer más eficiente la venta de libros.
 
La industria editorial es un ecosistema y, como tal, integra a los autores, los editores, los impresores, los papeleros, los distribuidores, los libreros, las plataformas de contenidos digitales y, por supuesto, a los lectores. Y todos juntos, damos cohesión al sector editorial.
 
Una parte fundamental de este ecosistema es el autor, ese personaje que desde la sabiduría y sensibilidad de su pensamiento evoca historias, entreteje ideas, transmite conocimiento y desdobla pensamientos críticos; un personaje que en muchas ocasiones imaginamos solitario, pero que no está solo, no al menos para la difusión y cuidado de sus escritos, porque un editor es también eso, una figura que acompaña en todo momento al escritor desde su soledad, y en eso radica, también, la responsabilidad de la industria editorial.
 
En la CANIEM velamos por los derechos de autor, y para fomentarlos es necesario que los editores trabajen de la mano con la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y, bajo una estrategia coordinada e incluyente, de pleno respeto, reconocimiento de los contratos vigentes y las liquidaciones correspondientes de los derechos de los autores.
 
Finalmente, la importancia y razón de ser de las ferias del libro que se celebran en el país radica en que acercan el libro a la compleja sociedad en la que vivimos y este sigue siendo el mejor instrumento, la herramienta insustituible para impartir la educación y para conservar, enriquecer y difundir el patrimonio cultural de nuestro país.
 
Es un honor que el estado de Colima sea el invitado especial, gracias y felicidades. Termino mi intervención expresando nuestra amplia felicitación al Rector de la UNAM, Dr. Enrique Graue, al Dr. Carlos Agustín Escalante, Director de la Facultad de Ingeniería y al Licenciado Fernando Macotela, Director de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, por la eficiente organización.
 
Les reitero que, los editores mexicanos estamos y estaremos presentes en esta importante feria del libro con la convicción profunda de que los valores del espíritu que menciona el lema universitario: “Por mi raza hablará el espíritu”, son los que nos permitirán lograr la transformación y el progreso de nuestro pueblo.
 
Deseo que la presencia de sus visitantes convierta a esta cuadragésima primera edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería en una radiante e ilustre fiesta de la cultura.
 
Y termino con una frase que me gusta, y que dice: “en Internet encontrarás lo que buscas, pero solo en una librería o feria del libro encontrarás lo que no estás buscando”.