El encuentro librero que inició el pasado 8 de noviembre y concluyó la noche de ayer en el Centro Nacional de las Artes —a donde volvió tras tres años de realizarse en Parque Bicentenario—, no representa la gran feria que esperaban los editores agremiados en la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) a pesar de que el costo por metro cuadrado fue 12% superior al del año pasado en Parque Bicentenario.
 
Alicia Espinosa de los Monteros, encargada del Comité de libros infantiles y juveniles de Caniem, dijo que, aunque siempre hay editores que venden mucho más que otros, en esta edición unos vendieron menos de 40% respecto a 2018, y otros 10% más, pero que eso, contrario a lo que se crea, no es una cifra para celebrar.
 
Paco Ignacio Taibo II, director general del Fondo de Cultura Económica, quien fue el encargado de clausurar la feria, aseguró que a pesar de "la prensa canalla" y de "los emisarios del pasado" que "cómo están friegue y friegue, esta feria que no se podía hacer se hizo en colores y en multitudes".
 
Dijo que se gastó en la feria del año pasado una millonada y este año la hicieron con menos de la mitad de lo que la habían hecho en 2018 y no sólo eso, "sino que pudimos hacer dos ferias del libro-, una en el DF y otra en Mérida". Entre las dos sedes, según los organizadores, hubo entre 250 mil y 300 mil visitantes, Taibo II afirmó que incluso les alcanzó para apoyar la Feria del Zócalo, la del Libro de Oaxaca y la de Monterrey. Sin embargo, reconoció que bajaron las ventas de los editores entre 18 y 22%.
 
"Andamos viendo las cifras de ventas, las tendremos mañana o pasado. Andamos por ahí respecto al año pasado a pesar de que la industria editorial tiene descensos entre 18 y 22% este año, equilibramos las ventas, vendimos muchos más libros que el año pasado porque abaratamos los libros, y ya era tiempo".
 
Luego de la clausura a la que también acudió Rafael Morcillo, director de la Feria de Mérida; y Marilina Barona, directora de Publicaciones de la Secretaría de Cultura, celebró la participación de la ciudadanía y dijo que será en los próximos días cuando hagan el recuento final de cifras de visitantes y ventas de los editores. Agregó que no hubo nada que lamentar, que la caída del arco de bienvenida fue el único detalle, pero que no pasó a mayores y que se debió a la fuerza del viento. Sin embargo, no dijo que el domingo llegaron los bomberos a apagar el fuego de un carrito de hamburguesas en la FILIJ.
 
*Con información de El Universal